Petición pública por los presos políticos saharauis
Campaña Internacional para la liberación de todos los presos saharauis
CEAS-Sáhara lanza campaña para exigir a España una postura "activa" en la defensa de los DDHH en el Sáhara Occidental
Madrid, 29/03/2012 (SPS).- La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) ha lanzado este miércoles una campaña de petición pública para exigir al gobierno español una postura más "activa" en la defensa de los derechos humanos en el Sáhara Occidental.
La campaña que se puede firmar en actuable.es está dirigida a todas las Asociaciones, Federaciones, Colectivos y personas que apoyan al Pueblo Saharaui.
Asimismo, recuerda que el pueblo saharaui no puede "reclamar públicamente sus derechos sin arriesgar su integridad física, libertad e incluso la vida".
"En los territorios ocupados quienes se manifiesten por la autodeterminación, por que se cumpla con las resoluciones de Naciones Unidas, o exigen justicia verdadera y trato digno para sus presos políticos, serán golpeadas, insultadas y duramente reprimidas por las fuerzas del estado ocupante", Marruecos, explica en su campaña CEAS-Sáhara.
La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara en España recuerda que en 2010 fue desalojado violentamente el campamento Gdeim Izik, conformado por miles de saharauis que reclamaban sus derechos y exigían la realización del referéndum. "Por si no fuera suficiente, fue detenido “el grupo de los 23”, integrado por activistas participantes en el campamento, quienes hasta el día de hoy siguen esperando la realización de un juicio militar", añade.
Ante la grave situación que se vive en el Sáhara Occidental, indica CEAS-Sáhara, el Comité contra la Tortura de la ONU, en sus últimas recomendaciones a Marruecos establece su preocupación por las condiciones de detención de los presos saharauis así como en la necesidad de que sean juzgados como civiles y no por la justicia militar.
Con esta campaña, CEAS-Sáhara pretende que el gobierno de España que en el próximo Examen Periódico Universal a Marruecos (Consejo de Derechos Humanos de la ONU), le plantee su preocupación por las indignas condiciones de detención de los presos políticos saharauis y para que sean sometidos a jurisdicción civil con las debidas garantías procesales. (SPS)
Contamos con tu apoyo para la difusión en internet de dicha campaña, deseando que firmen la petición cuanto antes.
Reciban un caluroso saludo
Las frágiles válvulas de seguridad de Mohamed VI
El autor, ex director de la publicación independiente «Le Journal Hebdomadaire», analiza los factores que debilitan la legitimidad del rey marroquí ante el clima de protestas
Aboubkr Jamai / madrid
Día 03/02/2011 - 19.37h
Al contrario que el Túnez de Ben Ali -y está por ver el caso de Mubarak en Egipto-, el Marruecos de Mohamed VI todavía dispone de válvulas de seguridad y de intermediarios sociales que canalizan la frustración de una sociedad cuyos indicadores de desarrollo se encuentran entre los más bajos del mundo árabe. Es verdad que una erupción del pueblo marroquí no parece inminente, pero el statu quo político será cada vez más cuestionado por los actores políticos locales, animado además por lo que ocurre en Egipto.
Dos acontecimientos recientes inquietan a las élites marroquíes. En primer lugar, esta intermediación que ha evitado hasta el momento una explosión social se debilita cada vez más bajo los embates de la monarquía. La prensa está cada vez más amordazada y a las asociaciones de la sociedad civil realmente creíbles como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos les cuesta cada vez más realizar su trabajo. La aparición de un nuevo partido, el Partido Autenticidad y Modernidad, dirigido por un amigo cercano del Rey, margina todavía más a unos partidos políticos tradicionales ya ampliamente domesticados.
El segundo acontecimiento recuerda todavía más a la trayectoria del sistema de Ben Ali: la mafia de los negocios que rodean al Rey. Como pusieron de manifiesto los cables del Departamento de Estado estadounidense revelados por Wikileaks, los hombres de negocios del Rey acaparan las mejores oportunidades económicas del país para enriquecerle, y de paso enriquecerse ellos. Es necesario recordar a título de ejemplo que el monarca controla el primer banco, la primera aseguradora del país y uno de los tres operadores de telecomunicaciones, y que es el primer productor agrícola a través de las «fincas reales», por no hablar de sus numerosas propiedades inmobiliarias.
Hecho agravante, la avidez empresarial de la monarquía la lleva a cometer errores políticos graves. Mohamed VI ha invertido en casinos en Marruecos y en Macao. También controló durante algunos años Les Brasseries du Maroc, principal productor de bebidas alcohólicas en Marruecos. Esas inversiones minan su condición de comendador de los creyentes que se supone que es un pilar de su legitimidad y un arma contra el islamismo extremista.
Esos patinazos deberían incitar a los actores políticos locales, pero también a los socios internacionales, encabezados por la Unión Europea, a presionar a la monarquía de Mohamed VI para retomar un proceso de democratización peligrosamente adormecido. Como esperemos que ponga de manifiesto el caso tunecino, una transición gradual y creíble hacia la democracia entraña menos peligro que una estabilidad de fachada bajo la tutela de un régimen autoritario en el Magreb.




